La palabra “Estigma” proviene del griego y significa “atravesar, hacer un agujero”. El término fue creado para referirse a signos corporales con los que se intentaba exhibir algo malo, como a los esclavos y los ladrones a quienes se estigmatizaba con hierro candente. El término se ha empleado a lo largo de los siglos para indicar que ciertos diagnósticos despiertan prejuicios contra las personas (*).

Por ejemplo, durante la Edad Media un grupo discriminado fue el de quienes padecían lepra. Más recientemente, a quienes tienen cáncer o sida. Sin embargo, La discriminación a las personas con discapacidad mental -ya sea intelectual o psíquica- ha sido una constante a lo largo de los siglos y a través de todos los continentes.

No equipares a personas

No equipares a personas con su situación de salud o condición. Por ejemplo, una persona con esquizofrenia no es “un esquizofrénico” o “una esquizofrénica”. Veámoslo así: cuando tú estas resfriado nadie te dice «ahí va el resfriadosco». Por lo mismo, evita hablar del depresivo, del bipolar, del ansioso… antes que todo somos personas.

Informa a los demás

Informa a quienes están en tu entorno y redes. Corrige con tacto las percepciones erróneas que observes en otras personas al referirse a temas como la discapacidad psíquica y los trastornos psiquiátricos. Comenta y critica noticias en los medios de comunicación, películas o libros que reproduzcan estereotipos y perpetúen el estigma. No es posible que se diga, por ejemplo, “la situación del futbol es esquizofrénica” o “los concejales actuaron como si fueran enfermos mentales”.

Atrévete a hacer el cambio

Sé parte de instancias de participación ciudadana orientadas a la inclusión social de todos y todas. No hay mejor forma de derribar el estigma y poner fin a la discriminación que generando contacto y aprendiendo de la diversidad del ser humano.

(*) Información extraída de Equipos de profesionales de Junta de Andalucía. Conserjería de Salud. 
Granada, España. Año 2011.